El móvil dedo escribe, y después de haber escrito sigue moviéndose. Ni toda su piedad, ni su ingenio pueden inducirlo a borrar ni media línea. ¡ni todas sus lágrimas podrán borrar una sola palabra¡
martes, 30 de abril de 2013
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la mancha
http://espadequinto.blogspot.com/2011/10/analisis-de-la-i-parte-de-don-quijote.html
http://www.monografias.com/trabajos12/lresquij/lresquij.shtml
http://www.profesorenlinea.cl/Biblioteca/Cervantes_Miguel_de/Don_Quijote/Anexos/Analisis.htm
http://www.rinconcastellano.com/renacimiento/quijote_resumen.html#
domingo, 28 de abril de 2013
El Infierno de Dante
La descripción que se nos ha ofrecido por los comentadores de Dante, es que viajó al infierno el viernes santo del año 1300 a los 35 años de edad. Lo recorrió en 24 horas.
El infierno tiene forma de cono invertido y en el ápice se encuentra Lucifer; los círculos que componen el infierno son nueve. Los primeros cinco forman el alto infierno; los cuatro últimos, el bajo infierno, cercado por murallas de hierro. Para Dante el infierno va descendiendo desde la superficie boreal estrechándose gradualmente hasta el centro del globo terráqueo. Se basa en la planificación de la ciudad medieval. Cada uno de los nueve círculos es un espacio totalmente diferente donde se albergan culpas y penas, hasta llegar al infierno y retomar la subida al purgatorio (una grieta que abrieron en la roca las aguas del Leteo, comunica el fondo del infierno con la base del purgatorio).
SELVA OSCURA
Dante ha perdido la virtud, lo bueno, y se encuentra perdido en la selva oscura del pecado. Recordemos que Dante ha utilizado un esquema mediante el cual la selva oscura podría representar la realidad. Podríamos decir que se encuentra en un dualismo personal entre el bien y el mal, y a lo largo del infierno, “lucha interna”, parece querer conocer por sí mismo, interiorizando en el pecado y en el mal. A mitad de su vida, Dante siente una crisis, la cual parece guiarle hacia la autodestrucción y siente la necesidad de huir del dualismo para adentrarse en lo bello y en lo bueno. Sólo le queda auto-destruirse o construirse.
Dante ha perdido la cordura, se encuentra en la falta de su conciencia y está confuso buscando la virtud. Debe reencontrarse y volver a recuperar la vida eterna en el paraíso, debe enfrentarse con sus demonios interiores, esos que habían desterrado de su cabeza, como la lujuria, la vida política, la codicia... que regresan para no dejarle descansar.
En la vuelta hacia el camino correcto necesitará la ayuda de Virgilio considerado como la razón humana no revelada por la razón. Así Virgilio se convertirá en el analista de Dante durante su viaje por el infierno. Se realiza una exploración del inconsciente durante el viaje por el infierno. En el momento en que aparezca un guiño del camino incorrecto o del pecado, de esta emoción sucederá a otra, y acabaremos embarcados en la tristeza y el tormento.
Este dolor es contagioso y producirá pérdida de energía y vitalidad. Así nos dirá Nietzsche que la misericordia (que observamos en la vida cotidiana) sería una debilidad más que una virtud; y lo que le sucede a Dante es que se adentra en la negación de la vida, de la virtud de la que hablaba, ya que con pasión o misericordia niegan la vida. Nietzsche adoptará la idea de compasión como instinto depresivo y
contagioso y que choca con otros instintos que van enmarcados a conservar el valor de la vida.
Dante intenta reflejar los desórdenes sociales producidos por el emperador que unificó bajo su mando Italia. Proyecta una huida de lo real, huye de sus responsabilidades cívicas, del ámbito público de la sociedad, de su inconformismo y rebeldía frente a un pueblo. Se desarrolla una desactivación política en Dante.
Buscándole iluminación por la fe, desea separarse de los necios que solo atienden a la razón humana y que caen en el camino de la desolación. Se aprecia en Dante cierta referencia a los aedos invocando a las musas, invocando Ayuda para superar el infierno, aunque a Dante le parezca algo natural necesitará la ayuda de Virgilio que actuará como medio para dispersarlo del infierno, como antiguos héroes. Busca desesperadamente la iluminación para mantenerse en la virtud, ya que afirmamos que el infierno de Dante es una alegoría a su realidad, busca huir del pecado, mantenerse recto. Selva oscura sería el hombre que adoptaría su mundo de pecado.
VESTÍBULO
Las personas que no han sabido declinarse hacia el bien o el mal, se encuentran en este vestíbulo del infierno. Los indiferentes. Debido a su falta de valor o de personalidad no se han inclinado ni hacia Dios ni hacia Lucifer, por lo que no se les está permitido entrar en el infierno ni tampoco ir al paraíso.
CÍRCULO I
Nos encontramos a los que según el cristianismo y la iglesia han muerto sin conocer la fe; personajes históricos que no han sido bautizados. Este espacio está confinado por un castillo rodeado de siete muros, denominado la mansión de los justos. A pesar de no haber pecado y aún teniendo méritos, al no ser bautizados, no les servirán para salvarse. Aristóteles, Sócrates, Platón, Virgilio, Zenón... son algunos de
los que habitan el primer círculo. El castillo representa la sabiduría y los siete muros las artes comprendidas en el Trivium y el Cuadrivium: gramática, retórica, lógica aritmética, geometría, astronomía y música. Para Pedro, hijo de Dante, representaban las partes de la filosofía: física, metafísica, ética, política, economía y dialéctica.
CÍRCULO II
Aquí se encuentra Dante con los lujuriosos y las personas que pecan por amor utilizándolo para bien propio. El juez es Minos y los sumerge en un gran torbellino que les agobia en la soledad absoluta; el concepto de soledad parece ser su causa a largo plazo a las personas que en su ansia lujuriosa buscan placer inmediato y acaban en penumbra debido a no saber fomentar un placer más contemplativo y prefieren el placer carnal instantáneo. Someten la razón al sentimiento.
CÍRCULO III
Glotones. Observamos que el adjetivo glotones se puede referir también a avaros y, en efecto, a glotones, debido a que en la situación política de Florencia, ésta estaba gobernada por avaros, como es el ejemplo de Ciacco, Banquero, simbolizado por la glotonería en su afán de riquezas, aunque no dudamos su gusto por el comer. Los glotones azotados en el suelo por una lluvia fuerte, “la tormenta”, y desollados por un monstruo de tres cabezas, “Cerbero”, hijo de Tifeo, y guardián del tercer círculo. Vemos reflejadas las disputas políticas por el poder en Florencia entre la familia de los Cerchi, y el partido de los Bonatti. Hubo luchas mantenidas entre ellos y vencieron los Donatti al proclamarse de su lado el Papa Bonifacio VIII, así enemigo de Dante.
CÍRCULO IV
Avaros. El deseo de riquezas condena a muchas familias, la avaricia parece ser algo innato al ser humano que Dante intenta evitar por la vía de la virtud. Parece ser que el día del juicio final, hace referencia Dante a que serán más perfectos que antes del juicio, así que sufrirán más, después de la gran sentencia.
En este círculo pródigos y avaros, chocando y mofándose unos de otros, arrastrados por enormes pesos que simbolizan la riqueza del avaro que se transforma en tortura; y los clérigos, cardenales y papas están cubiertos por un manantial de aguas oscuras que generan un pantano, podemos deducir el mundo oscuro generado por ellos con su poder, un pantano infernal que baña la ciudad de Dinte.
CÍRCULOS V Y VI
Están conformados por la ciudad de Dinte, rodeada de una laguna que encierra gran fetidad; su entrada resaltada por una gran puerta, hace parte de una muralla de hierro; aquí se encuentran herejes, libres pensadores, materialistas y orgullosos. Los herejes metidos en sepulcros de fuego arden por la furia divina.
El orgulloso hace verse y destacar, hombres como Filippo Argenti de gran fuerza, iracundo. Las puertas están abiertas para quienes mueren en pecado y se cerrarán después del juicio final, para los condenados a la eternidad. El orgulloso finge gloria e intenta que su memoria sea grande, su recuerdo magnificado, y como ha sido condenado lo que Dante llama su sombra, su espíritu está encerrado y furioso.
CÍRCULO VII
Vigilado por el minotauro, está dividido por tres círculos llenos de piedras y rodeados por un río lleno de sangre. Cada uno de los círculos comienza a tener decisiones que albergan una pena en particular. Observamos que a partir del bajo infierno se comienza a castigar la violencia de mayor trascendencia social, no como en el alto infierno que los pecados castigados son de carácter más individual. En el bajo
infierno nos encontramos por ejemplo a los fraudulentos, cuyo mal rompe el ciclo natural creado por Dios.
La actitud de Dante hacia los pecadores ha cambiado a partir de este círculo y en concreto con relación a Filippo Argenti. Si primero se muestra más compasivo, ahora mostrará una actitud más hostil. Éste es uno de los círculos dónde más podemos observar el conocimiento de Dante sobre filosofía cuando nos habla de la física y de la ética de Aristóteles.
En el primer recinto del séptimo círculo nos encontramos a los violentos cuyo calvario es el minotauro. En el segundo recinto nos encontramos a los suicidas, violentos contra sí mismos. En el tercer recinto Dante hace referencia a los violentos contra Dios, contra la naturaleza y contra la sociedad. La actitud más hostil de Dante puede que se deba a que él mismo era conocedor de la sociedad de su época, por lo cual se mostraba preocupado, de ahí que niegue a los violentos y en especial a los violentos contra Dios y la Sociedad.
CÍRCULO VIII
Los pecadores del octavo círculo, Dante los coloca en “bolsas” y para cada uno de ellos les proporciona un castigo diferente:
− Bolsa I: Rufianes, azotados por demonios.
− Bolsa II: Aduladores, sumergidos en excrementos.
− Bolsa III: Simoniacos, metidos en un hoyo bocabajo con los pies ardiendo.
− Bolsa IV: Adivinos, sus cabezas miran a espaldas.
− Bolsa V: Malasgarras, sumergidos en pez hirviendo.
− Bolsa VI: Hipócritas, bajo un manto de plomo.
− Bolsa VII: Ladrones, mordidos por serpientes y metamorfoseados.
− Bolsa VIII: Malos consejeros, envueltos en llamas.
− Bolsa IX: Discordiadores.
− Bolsa X: Falseadores, cubiertos de llagas.
Parece que Dante sentía la esperanza de que la ira de Dios aplastara a los injustos en su alusión a San Juan montado a caballo de una bestia de siete cabezas y diez cuernos; aunque realmente alude a la propia iglesia y a las siete testas a los dones del Espíritu Santo. Aunque su esperanza es más bien metafísica, ya que cree más en la venganza de Dios que en la de la propia iglesia; y lo vemos cuando realmente Dante esperaba que el Papa Clemente V reemplazara a Bonifacio VIII, y su crimen sería confiscar los bienes de Felipe el Hermoso para alcanzar los de la corona. No olvidemos que Dante organiza la realidad en esferas que toman como clave de bóveda a Dios, con lo que hasta los encargados de administrar la justicia de Dios se
someten de todos modos al juicio divino.
CÍRCULO IX
Compuesto por cuatro recintos, Dante se encuentra con un pozo rodeado de gigantes, masas brutales e inertes sepultadas en la tierra, que se confunden con torres.
Dentro de él hay un pozo de cuatro zonas distintas y oprimidas por hielos gruesos, en el que se encuentra el constructor de la Torre de Babel que impidió al mundo la misma lengua.
En el centro de la tierra entre hielos que envuelven sombras, está Lucifer con medio cuerpo fuera de la superficie glaciar masticando a Judas como juguete de plástico. Recordemos que Judas no ha sido más que la débil mano que utilizó Lucifer para castigar a Jesús y vencer a Dios quedándose con el mundo material. Para Dante el infierno está envuelto en hielo, que provoca oscuridad y cuevas, donde está la casa de
Lucifer, no como en la tradición occidental donde el infierno está envuelto en llamas.
− La Caína: Primer recinto del noveno círculo. Los traidores a sus parientes.
− La Antenera: Segundo recinto del noveno círculo. Los traidores a su patria.
− Plotomea: Tercer recinto del noveno círculo. Los traidores a sus amigos y huéspedes.
− La judesca: Cuarto recinto del noveno círculo. Los traidores a sus bienhechores (Lucifer y Judas).
Los hombres son tentados por el diablo lo mismo que Jesús fue tentado en el desierto, de ahí que Dante se sienta amenazado de pecar. Nos habla Merezkovski de cómo se nos presentan continuamente al hombre esas tentaciones, las tres tentaciones que marcan los destinos de la humanidad. La primera es el fin de los sufrimientos físicos del hombre, la del pan: el poder del hombre sobre la naturaleza. La segunda tentación, el poder del hombre sobre su propio cuerpo, la libertad. La tercera, la de los reinos, la que une el yo con el no yo, el uno con el todo. Pero parece que estas tentaciones pueden ser erróneas, ya que el diablo podrá proponerse como fines la libertad, la unidad, el amor, la terminación de los sufrimientos humanos.
Lucifer es todo materia y sólo puede aspirar a triunfos materiales, benefactor de separación y de dolor.
De ahí podemos observar en el esquema Dantiano que las tentaciones ofrecidas al hombre son materiales, lujuria, avaricia, ladrones... el diablo embriaga al hombre en la materialidad.
La tercera tentación no posee un carácter espiritual, sino político, unificar las naciones de la tierra bajo un solo dominador, lo que refleja un carácter demoníaco. Por lo que podemos concluir que lo universal sobre la tierra, es decir, sobre lo material, pertenece a Satanás. Satanás se ha inclinado por un reino humano y terrenal para alimentar las fantasías de los hombres y que no se preocupen más que de su verdadero
destino ultramundano, y se han conducido al abandono del cristianismo. El que Dante se plantee el pecado y su obra principal verse sobre el camino contemplativo del hombre ante el mal se debe a la prioridad de la moral sobre la física y la metafísica. Dante es un alma torturada por la idea del mal y se esfuerza en
mantenerse en el buen camino. El hombre puede presentarse como una apertura a la causa, y no tanto como a la cultura occidental creía a Dios como causa. Los dioses son ahora abismos peleando por
cielo y tierra, y parece que la batalla por la tierra la ha ganado Lucifer condenando a sus individuos.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Diferencia entre moral y ética (Para 3ro Sec. Latinoamericano)
Se diferencia en que la ética es el estudio filosófico y científico de la moral y es teórica
mientras que la moral es práctica.
La ética trata sobre la razón y depende de la filosofía y en cambio la moral es el
comportamiento en el que consiste nuestra vida.
Etimológicamente “ética” y “moral” tienen el mismo significado.
“moral” viene de latín “mos” que significa hábito o costumbre; y “ética” del griego “ethos” que
significa lo mismo.
Sin embargo en la actualidad han pasado a significar cosas distintas y hacen
referencia a ámbitos o niveles diferentes. La moral tiene que ver con el nivel práctico o
de la acción. La ética con el nivel teórico o de la reflexión.
Moral es el conjunto de principios, criterios, normas y valores que dirigen nuestro
comportamiento. La moral nos hace actuar de una determinada manera y nos permite
saber que debemos de hacer en una situación concreta. Es como una especie de
brújula que nos orienta, nos dice cuál es el camino a seguir, dirige nuestras acciones en
una determina dirección. La brújula nos indica el camino. En la vida hay que intentar
no perder el norte.
Ética es la reflexión teórica sobre la moral. La ética es la encargada de discutir y
fundamentar reflexivamente ese conjunto de principios o normas que constituyen
nuestra moral.
Como conclusión: moral y ética se plantean cuestiones distintas. La moral tiene que
ver el nivel práctico de la acción y trata de responder a la pregunta ¿qué debo hacer?;
la ética con el nivel teórico de la reflexión y trata de responder a preguntas del tipo
¿qué es la moral? ¿cómo se aplica la reflexión a la vida cotidiana?
Empecemos a hacer ética respondiendo a la primera pregunta: ¿qué es la moral? Para
ello definiremos: acciones morales, normas morales, valores morales y dilema moral.
martes, 13 de julio de 2010
Monografía para 3ro, 4to, 5to de Secundaria
- Tercero de Secundaria: "El bosque de los Pigmeos" Isabel Allende.
- Cuarto de Secundaria: "Paula" Isabel Allende.
- Quinto de Secundaria: "La casa de los espíritus" Isabel Allende.
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¿Cuáles son las partes de una monografía?
Toda monografía tiene una estructura que consiste en:
1. Portada: donde va el título, el autor, a quien es presentada, la materia a la que corresponde, la facultad o colegio, la ciudad y la fecha.
2. Introducción: donde se indica el tema, el propósito, circunstancias que llevaron a elegirlo, lo que se quiere demostrar y otros elementos que tienen que ver con aspectos introductorios del tema.
3. Indice: títulos y subtítulos con las páginas donde comienzan.
4. Cuerpo: donde se desarrolla el tema.
5. Conclusión: la página o las páginas donde se remata el trabajo y donde se resume la investigación sin agregar nuevos datos.
6. Notas: Si las notas con citas de las obras, comentarios, etc. no son ubicadas al pie de página, son escritas después de la conclusión bajo el titulo NOTAS. Cada nota lleva un número correlativo.
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IMPORTANTE: Todo contenido o pensamiento que no sea nuestro, debe ser consignado como cita directa del autor que hemos consultado. De otro modo estamos plagiando contenidos los que hacemos pasar como propios. Cuando la cita que consignamos es breve (hasta tres renglones) van en el mismo texto de la monografía, entre comillas. Si la cita tiene más de tres renglones, va aparte, con sangría de 4 espacios y a un renglón.
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Sobre la presentación:
Tipo y tamaño de letra: CALIBRI 11
Márgenes. NORMAL
martes, 28 de octubre de 2008
La Pragmática
http://www.romaniaminor.net/ianua/sup/sup05.pdf
viernes, 19 de septiembre de 2008
Los Niños ïndigo
¿Qué es un Niño Índigo?
Un niño índigo es aquél que muestra una nueva y poco usual serie de atributos psicológicos con un patrón de comportamiento no documentado aún. Este patrón tiene factores comunes y únicos que sugieren a quienes interactúan con los niños (los padres en particular) que deben cambiar la forma de tratarlos y de criarlos para poder lograr un equilibrio adecuado. Ignorar estos nuevos patrones de comportamiento es crear desequilibrio y gran frustración potenciales en la mente de estas preciosas nuevas vidas.
Hay varias clases de Niños Índigo, pero en la siguiente lista están dados algunos de los patrones de comportamiento más comunes:
Ellos vienen a este mundo con un sentimiento de realeza (y frecuentemente se comportan de ese modo).
Ellos tienen la sensación de "merecer estar aquí" y se sorprenden cuando otros no comparten eso.
La autoestima no es para los niños índigo un gran tema de preocupación. Con frecuencia les dicen a sus padres "quiénes son ellos".
Ellos tienen dificultad en aceptar una autoridad absoluta sin ninguna explicación y sin alternativa.
Ellos simplemente no harán ciertas cosas; por ejemplo: esperar en una fila es muy difícil para ellos.
Se frustran con sistemas rituales que no requieren pensamiento creativo.
Con frecuencia ellos encuentran mejores formas de hacer las cosas, tanto en casa como en la escuela, lo que los hace parecer rebeldes, inconformes con cualquier sistema.
Parecen antisociales a menos que se encuentren entre niños de su misma clase. Si no hay otros con un nivel de consciencia similar, a menudo se tornan introvertidos, sintiendo que ningún ser humano los entiende. La escuela a menudo es muy difícil para ellos desde el punto de vista social.
Ellos no son tímidos a la hora de expresarle a usted lo que necesitan. No responderán a la disciplina de "culpa" ("espera que tu padre llegue a casa y se entere de lo que has hecho").
La expresión "Niños Índigo" viene del color del aura de estos niños. Existe una amiga de los autores, que ellos conocieron a mediados de los años 70, llamada Nancy Ann Tappe. Nancy fue autora del libro llamado Understanding Your Life Through Color (Entendiendo tu vida a través del color). En este libro aparecen los primeros datos acerca de lo que ella llamó "Niños Índigo".
¿Cómo ve ella los colores? ¿Cuán preciso es eso? Nancy ha sido diagnosticada con una situación en que dos de sus sistemas neurológicos se cruzan, y eso hace que ella pueda ver literalmente el aura humana. Ella ve campos electromagnéticos, los colores y las frecuencias.
sábado, 6 de septiembre de 2008
Roberto Arlt y los 7 locos

Los siete locos es una novela del escritor argentino Roberto Arlt editada en el mes de octubre de 1929. En la misma se desarrollan algunos de los problemas planteados por el existencialismo filosófico. Las cuestiones morales, la soledad, la angustia ante el sin sentido de la vida y la desolación de la muerte son temas recurrentes en la arquitectura metafísica de sus protagonistas. Es una obra de lúcida crítica social a la Argentina de los años 30. Los siete locos culmina con Los lanzallamas, novela que Arlt editaría en 1931.
Argumento
El protagonista, Remo Augusto Erdosain, desesperado ante la falta de dinero y perspectivas se une a una sociedad secreta que pretende trocar el orden social imperante a través de una cruel y terrible revolución social ideada por uno de los personajes más potentes creados alguna vez por la literatura argentina: El Astrólogo. Tal revuelta sería financiada por una red de burdeles distribuidos por toda la Argentina bajo la administración de el Rufián Melancólico.
Erdosain, ser metafísico hasta la médula, es también un inventor fracasado obsesionado por su “Rosa de Cobre”, proyecto que nos informa tímidamente a través de los capítulos de la obra pero que, víctima de una perdurable abulia, jamás puede concretar. Es, a todas luces, un invento estéril (casi poético), carente de cualquier utilidad que no sea una dudosa estética; no obstante Arlt parece utilizarla en Erdosain como último resabio de esperanza ante el vacío, la inutilidad de la vida y el desamparo que su protagonista siente de contínuo. En términos generales, el sinsentido del mundo tal como está organizado, tiñe la percepción y conciencia que cada uno de sus personajes se hacen de él, llevándolos a extremos delirantes y temibles.
Los Siete Locos está plagada de monólogos interiores que conllevan a sus protagonistas a reflexiones disparatadas y lúcidas por igual, en donde se plantea la locura absoluta de la sociedad, la crueldad del capitalismo, la frialdad de la industria y sus máquinas tecnológicas, contrastando a éstas últimas con la endeblez y fragilidad del hombre mortal que las crea. Incursiona así en tribulaciones metafísicas de orden universal que por lo tanto siguen vigentes. Muchos han señalado en esta obra y en su sucesora la influencia del ruso Fedor Dostoievski, al punto de apodar a Arlt "el Dostoievski porteño".