domingo, 9 de diciembre de 2007

Responde: Fito Páez

¿Por qué el mundo cabe solamente en una canción?

Es una metáfora absurda, pero por otro lado quiere decir que en un pequeño gesto pasan un montón de cosas. La vida entera se puede comprender desde una célula.

Varios rockeros hicieron discos con arreglos sinfónicos. ¿Cuál te gusta más? ¿Alguno te influyó?
.
El que más me gustó de todos, y que a partir de ahí me gustó la idea de trabajar con un cuarteto de cuerdas,
es The Juliet letters, de Elvis Costello con el Brodski Quartet. Ese fue un disco que me impactó, sobre todo por la invención que habían hecho los tipos ahí.
.
¿Qué aprendió usted a detestar?
.
– A mí. También detesto mucho ciertos aspectos ligados a la hipocresía, al mundo de las apariencias. Y a los tontos que se creen listos, que son peores que los malos. Prefiero un malo a un tonto.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Gustavo Adolfo Becquer "CARTAS LITERARIAS A UNA MUJER"




CARTA I



En una ocasión me preguntaste:



-¿Qué es la poesía?
¿Te acuerdas? No sé a qué propósito había yo hablado algunos momentos antes de mi pasión por ella.



-¿Qué es la poesía? -me dijiste.



Yo, que no soy muy fuerte en esto de las definiciones te respondí titubeando:
-La poesía es..., es...
Sin concluir la frase, buscaba inútilmente en mi memoria un término de comparación, que no acertaba a encontrar.



Tú habías adelantado un poco la cabeza para escuchar mejor mis palabras; los negros rizos de tus cabellos, esos cabellos que tan bien sabes dejar a su antojo sombrear tu frente, con un abandono tan artístico, pendían de tu sien y bajaban rozando tu mejilla hasta descansar en tu seno; en tus pupilas húmedas y azules como el cielo de la noche brillaba un punto de luz, y tus labios se entreabrían ligeramente al impulso de una respiración perfumada y suave.
Mis ojos, que, a efecto sin duda de la turbación que experimentaba, habían errado un instante sin fijarse en ningún sitio, se volvieron entonces instintivamente hacia los tuyos, y exclamé, al fin:



-¡La poesía..., la poesía eres tú!
¿Te acuerdas? Yo aún tengo presente el gracioso ceño de curiosidad burlada, el acento mezclado de pasión y amargura con que me dijiste:



-¿Crees que mi pregunta sólo es hija de una vana curiosidad de mujer? Te equivocas. Yo deseo saber lo que es la poesía, porque deseo pensar lo que tú piensas, hablar de lo que tú hablas, sentir con lo que tú sientes; penetrar, por último, en ese misterioso santuario en donde a veces se refugia tu alma y cuyo umbral no puede traspasar la mía.



Cuando llegaba a este punto se interrumpió nuestro diálogo. Ya sabes por qué. Algunos días han transcurrido. Ni tú ni yo lo hemos vuelto a renovar, y, sin embargo, por mi parte no he dejado de pensar en él. Tú creíste, sin duda, que la frase con que contesté a tu extraña interrogación equivalía a una evasiva galante.



¿Por qué no hablar con franqueza? En aquel momento di aquella definición porque la sentí, sin saber siquiera si decía un disparate. Después lo he pensado mejor, y no dudo al repetirlo; la poesía eres tú. ¿Te sonríes? Tanto peor para los dos. Tu incredulidad nos va a costar: a ti, el trabajo de leer un libro, y a mí, el de componerlo.



¡Un libro! -exclamas, palideciendo y dejando escapar de tus manos esta carta-. No te asustes. Tú lo sabes bien: un libro mío no puede ser muy largo. Erudito, sospecho que tampoco. Insulso, tal vez; mas para ti, escribiéndolo yo, presumo que no lo será, y para ti lo escribo.
Sobre la poesía no ha dicha nada casi ningún poeta; pero, en cambio, hay bastante papel emborronado por muchos que no lo son.



El que la siente se apodera de una idea, la envuelve en una forma, la arroja en el estudio del saber, y pasa. Los críticos se lanzan entonces sobre esa forma, la examinan, la disecan y creen haberla entendido cuando han hecho su análisis.



La disección podrá revelar el mecanismo del cuerpo humano; pero los fenómenos del alma, el secreto de la vida, ¿cómo se estudian en un cadáver?



No obstante, sobre la poesía se han dado reglas, se han atestado infinidad de volúmenes, se enseña en las universidades, se discute en los círculos literarios y se explica en los ateneos.
No te extrañes. Un sabio alemán ha tenido la humorada de reducir a notas y encerrar en las cinco líneas de una pauta el misterioso lenguaje de los ruiseñores. Yo, si he de decir la verdad, todavía ignoro qué es lo que voy a hacer; así es que no puedo anunciártelo anticipadamente.
Sólo te diré, para tranquilizarte, que no te inundaré en ese diluvio de términos que pudiéramos llamar facultativos, ni te citaré autores que no conozco, ni sentencias en idiomas que ninguno de los dos entendemos.



Antes de ahora te lo he dicho. Yo nada sé, nada he estudiado; he leído un poco, he sentido bastante y he pensado mucho, aunque no acertaré a decir si bien o mal. Como sólo de lo que he sentido y he pensado he de hablarte, te bastará sentir y pensar para comprenderme.
Herejías históricas, filosóficas y literarias, presiento que voy a decirte muchas. No importa. Yo no pretendo enseñar a nadie, ni erigirme en autoridad, ni hacer que mi libro se me declare de texto.



Quiero hablarte un poco de literatura, siquiera no sea más que por satisfacer un capricho tuyo, quiero decirte lo que sé de una manera intuitiva, comunicarte mi opinión y tener al menos el gusto de saber que, si nos equivocamos, nos equivocamos los dos; lo cual, dicho sea de paso, para nosotros equivale a acertar.



La poesía eres tú, te he dicho, porque la poesía es el sentimiento, y el sentimiento es la mujer.
La poesía eres tú, porque esa vaga aspiración a lo bello que la caracteriza, y que es una facultad de la inteligencia en el hombre, en ti pudiera decirse que es un instinto.



La poesía eres tú, porque el sentimiento, que en nosotros es un fenómeno accidental y pasa como una ráfaga de aire, se halla tan íntimamente unido a tu organización especial que constituye una parte de ti misma.



Ultimamente la poesía eres tú, porque tú eres el foco de donde parten sus rayos.
El genio verdadero tiene algunos atributos extraordinarios, que Balzac llama femeninos, y que, efectivamente, lo son. En la escala de la inteligencia del poeta hay notas que pertenecen a la de la mujer, y éstas son las que expresan la ternura, la pasión y el sentimiento. Yo no sé por qué los poetas y las mujeres no se entienden mejor entre sí. Su manera de sentir tiene tantos puntos de contacto... Quizá por eso... Pero dejemos digresiones y volvamos al asunto.
Decíamos ¡Ah, sí, hablábamos de la poesía!



La poesía es en el hombre una cualidad puramente del espíritu; reside en su alma, vive con la vida incorpórea de la idea, y para revelarla necesita darle una forma. Por eso la escribe. En la mujer, sin embargo, la poesía está como encarnada en su ser; su aspiración, sus presentimientos, sus pasiones y Destino son poesía: vive, respira, se mueve en una indefinible atmósfera de idealismo que se desprende de ella, como un fluido luminoso y magnético; es, en una palabra, el verbo poético hecho carne.



Sin embargo, a la mujer se la acusa vulgarmente de prosaísmo. No es extraño; en la mujer es poesía casi todo lo que piensa, pero muy poco de lo que habla. La razón, yo la adivino, y tú la sabes. Quizá cuanto te he dicho lo habrás encontrado confuso y vago. Tampoco debe maravillarte. La poesía es al saber de la Humanidad lo que el amor a las otras pasiones. El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cual más inexplicable; todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo.



La ambición, la envidia, la avaricia, todas las demás pasiones, tienen su explicación y aun su objeto, menos la que fecundiza el sentimiento y lo alimenta.
Yo, sin embargo, la comprendo; la comprendo por medio de una revelación intensa, confusa e inexplicable.



Deja esta carta, cierra tus ojos al mundo exterior que te rodea, vuélvelos a tu alma, presta atención a los confusos rumores que se elevan de ella, y acaso la comprenderás como yo.

jueves, 6 de diciembre de 2007

LAS MANERAS DE AMARTE

Das amor al mirar a tus ojos;
contemplando Monalizas
no encontré beldad como la tuya.

Y perdiéndome en mundos de luz;
acaricié tu cabello, que envolvía
el corazón; mi corazón y los mundos.
Con dos vidas de más
regalo la mía, para que seas eterna
y admiren tu belleza.

Recojo aromas
por el camino de amantes;
que intrigados por tu respuesta
olvidan el recato,
y las maneras de amarte.

Con manos leales tomaré tu corazón
;con ojos níveos miraré tu alma;
y con el corazón prisionero por tu amor
dejaré en mi celda el deseo y la pasión.

CANTAR Y EXPRESAR

Con la voz apagada tengo que cantar
estribillos de Castilla en su antigüedad;
pero hoy versos del alma no saldrán,
entiendan que el arte es para amar.

Hoy mis dedos se enojaron;
la afónica guitarra se echó a llorar
como una niña solitaria;
orgullosa en su despecho.

Válgame, el ser humano,
andando siempre inconforme
en mi respirar, en mi arte
¿pero dónde está tu parte?

Será Padre; el ritmo de la vida
,será acaso la rima de tu verbo
o simplemente la sumisión de tus siervos;
muestra pues ante mis ojos
la verdad de tus hechos.

Si edificar, no puedo
mausoleos en tu nombre;
ni cumplir el caro anhelo
de cada hermano recto

Déjame cantar y expresar
lo que tengo aquí dentro.
La voz quebrantada tengo;

la música a mi lado sentada
con notas embriagadas
de un vino añejo.

LO QUE OCULTAS



Como teme la esencia del mal el amanecer,
mas como ladrón entra cuando llega la noche,
hurtando de arriba abajo los corazones sin fe
y de fe queremos hablar esta noche.

A veces seguimos con miedo; mejor no creer,
con este vaivén, uno no se puede detener
y aquellos que lo logran en llanto se ven
perdieron la juventud en la vida y su revés
apoderándose de ellos la implacable vejez.

Caerán del cielo lágrimas de sal
Amargas como el té,
La esperanza de paz
Se esconde tras la fe.

Enfermo

La enfermedad del corazón;
es producida por la ambrosía
que me dejas después
de alcanzar tu piel.

Mis manos temblorosas
se asemejan al de un muerto;
estando ya cansadas de describir
los exaltados rasgos de tu ser.

Otoño frío; en tumba fría
lleva a la cabeza mía;
escenas de mi amada
cuando ella me da la espalda.

¿Qué es lo que quiere
el sentimiento más grande de mí?;
¿qué es lo que quiere saber?
Si yo busco respuestas en él.

No me dejen solo,
no estoy preparado,
el viaje es largo
pero tu amor lo vale.

Carece el mundo de una vida sonriente y tú;
encierras lo que apena y del mundo tu cosechas
en primavera; el dulce amor que en ella lleva;
antaño es el renombre de tus actos risueños.

Quiero escuchar cantar al ruiseñor;
ese canto que aviva el alma
y lo deja caer en arenas de amor
¿madre mía que estoy diciendo?;
si diario te escucho hablar
y nada es comparado a tu vos.

Pido al mundo y a tu amor
alguna oración;cuando mi alma se duerma
y mi corazón pare su canción;
en este mundo que me permitió amar.

De niño yo decía a Dios:
Tú no tienes alegrías que se van
Tú no tienes penas que vienen
“A mis soledades voyde mis soledades yo vengo”.

Sabes el cielo no es como el mundo
y yo no soy nada para tenerlo;
estoy lleno de miedo aquí adentro
y tú eres mi único consuelo.

No te asustes mi amada
así es como siempre pienso;
la vida es como los ojos en su parpadeo
algún día amaneceré muerto
pero hasta ese día negro
es tuyo mi corazón.

NUESTRO ACUERDO

No sé que es lo que me detiene simplemente;
es lo que soy; así has de entenderme amor.
Aroma de santidad reposa sobre mi fe;
diáfana tu carita risueña, dulce y bella.

En nuestro acuerdo no entraba el plebeyo;
...rían heraldos; son mártires de mi espanto,
...oh soledad; no me llames a esta serenata;
reposa sobre mí; si lo quieres, no me bastas
aún si fueras tú; migraña de mis ojos fieros.

Bermejo es mi yaga putrefacta; duele tanto;
es tan santo el bálsamo de tu bella palabra;
arde de lejos; yo sólo me encuentro atraído,
tiene color de madre, la niña de mi llanto.

Duérmete y déjame el sueño acaramelado;
hace tiempo que no me siento niño;
dejando olvidado la sonrisa en mi mejilla
mis ojos no son tan inocentes,
como en aquellos días.